19 mar. 2013

Impresiones de Libertad 8



*Con la "resaca" de emociones a flor de piel... os dejo la crónica que amablemente ha hecho Fernando Lucini (os dejo aquí el enlace a su fantástico blog). 


UN REGALAZO, UN PRIVILEGIO. Otro día pondré en otra entrada más fotos y algunos vídeos. 


De nuevo os animo a pasaros por su web y conocer bien el proyecto que lleva tres años. Por ejemplo en febrero estuvo Ouka Leele y en abril van Caballero Bonald y Álvaro Salvador


Os dejo con las palabras de la AUTORIDAD  en canción de autor: 


Continuo haciendo la crónica de lo que viví y de lo que me sugirió el concierto que 
MONCHO OTERO y RAFA MORA nos ofrecieron, el pasado domingo, dentro del ciclo "VERSOS SOBRE EL PENTAGRAMA" que habitualmente desarrollan un domingo al mes en la Sala Libertad 8, de Madrid


De entrada Moncho y Rafa son dos compositores que han optado, desde hace tiempo, por darle a nuestra poesía contemporánea un aire verdaderamente popular, es decir, desprenderla de su aparente seriedad y sobriedad, para que "vuele alto" y para que pueda llegar al mayor número de personas que no leen poesía y que además tienen sus prejuicios –fundamentados o no– sobre ella.

Rafa Mora.
Moncho Otero.

(...) He contado la iniciativa y la experiencia de Sergio Aschero porque, pensando en su"Teoría desprejuiciada de la música", se me ocurrió pensar en que lo que Rafa Mora Moncho Otero estan haciendo con los poetas era algo similar, pero distinto; ellos lo que están creando y practicando es todo un trabajo a través del que la poesía queda bella y atractivamente "desprejuiciada"; término que tiene mucho que ver con el de "digna y hermosamente popularizada".

Y hecha esa observación entro ya de lleno en el concierto del domingo. Yo lo definiría como un concierto que me sometió a la experiencia de ir de "sorpresa en sorpresa", y a cuál más gratificante. Os comentaré algunas:


Rafa y Moncho recuperaron y me hicieron descubrir, por ejemplo, a una poeta catalana, surgida en torno a la Generación del 27, llamada ELISABETH MULDER;poeta muy desconocida, por lo menos para mí, pero que ahora, que estoy entrando en su obra, me parece sencillamente genial; una de esas grandes mujeres que supo dignificar su identidad fundamentándola en la libertad, en la igualdad y en su pensamiento totalmente comprometido con los derechos y la dignidad humana.


En concreto Rafa y Moncho nos interpretaron el poema de Elisabeth "Roja, toda roja"; poema musicalizado recogido de la antología "Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la generación del 27", realizada por Pepa Merlo, en el año 2010, para la Fundación José Manuel Lara.



Este poema-canción podemos escucharlo pulsando el siguiente enlace de "goear":


«Roja, toda roja vi siempre la vida;
como una inmensa hoguera
donde quemaba bien
mi pobre corazón, rojo también.

Todo rojo el camino,
todo rojo el sendero
a seguir
y el día a vivir.
Y rojo el mundo entero.
Rojo de amor.
Y de dolor y de horror...

En este vasto incendio
(brasa, flama, carbunclo),
que todo centelleante apareció
en esa luminaria,
¿qué habia de ser yo,
alma furtiva
y temeraria?
¿Qué habria de ser yo
sino una llama viva?».
("Roja, toda roja". Elisabeth Mulder).

Otra de las sorpresas que me ofrecieron Rafa y Moncho fue una canción basada en fragmentos poéticos de mi bueno amigo JULIO SANTIAGO... ¡bellísimo el poema y la canción!, y ambas cosas juntas... ¡pa'qué contaros!... (Este mismo mes tengo que dedicarle un "cuelgue" a Julio y a su obra poética). 

El poema-canción se llama "Gira el mundo" y podemos escucharlo en el siguiente vídeo realizado por Amaya Sorondo con cuadros creados por el mismo Julio.


«El tiempo se desliza por estos lienzos
como mi saliva se desliza por tu piel
tu belleza es tan inmensa que no te cabe en el cuerpo
ha pasado el tiempo y no guardo lamento de ayer
no existe algo más que milésima de segundo
en la impregno mi pinzel para inventar nuestro mundo
tocas un poro de mi cuerpo y gira el mundo
tocas un poro de mi cuerpo y gira el mundo...».
("Gira el mundo. Julio Santiago)

Y la tercera sorpresa, aunque hubo muchas más, fue la presentación de la joven poeta extremeña SILVIA GALLEGO ( apoyan a la nueva generación de jóvenes escritores) 

Silvia Gallego nos leyó algunos de sus poemas, que muy pronto serán publicados; poemas en los que se funden, en armonía, el amor, la ternura, su pasión por las palabras, su percepción también "desprejuiciada" del lenguaje; y una visión critica, y con intención humanizadora, de las nuevas tecnologías de la comunicación.

Aparte de su lectura de poemas, Rafa y Moncho, cantaron varios textos escritos porSilvia, entre ellos el titulado "Toco tu boca, me miras", creado a partir del Capítulo 7 de "Rayuela", de Julio Cortázar. Texto con el que pongo fin a esta crónica.

Silvia Gallego.
«Toco el borde de tu boca con un dedo,
cierro los ojos para deshacerlo todo,
nacen los besos que deseo
que mi mano elige,
que dibujo con libertad.

Me miras cada vez más cerca,
en el latido nos superponemos,
nuestros ojos respiran confundidos,
se muerden como labios,
juegan con el silencio.

Mi mano acaricia lentamente la profundidad de tu pelo,
toca esos labios de movimientos vivos, de fragancia oscura.
Nos ahogamos en una sola saliva,
en un breve y terrible absorber el tiempo.
Nos sentimos temblar, como luna en el agua».



El "cuelgue" de hoy, dedicado a Rafa Mora y a Moncho Otero va a ser como un "cuento", o mejor, lo voy a redactar como si fuera un "cuento", aunque en realidad -¡de cuento nada!– trata de una grandísima y lamentable realidad relacionada con nuestra literatura y, en concreto, con nuestra poesía.

Empiezo pues el cuento que de cuento no tiene nada:


«Érase una vez –antes de que aparecieran los libros– en la que ya existían los poetas, y en la que la poesía era "declamada" y cantada por juglares y trovadores acompañados de sus vihuelas:..; fueron tiempos en los que la poesía se escuchaba y se disfrutada en la calle, en las plazas o en las corralas...; y en los que "eso" a lo que suele llamarse "el pueblo", o sea, la gente sencilla –y con "alma"– apreciaba a sus poetas.


De repente, un buen día, apareció un orfebre alemán llamado Johannes Gutenberg –que, por cierto, debió ser un tipo genial– y se inventó la "imprenta"; y con la imprenta, aparecieron los libros –inicialmente engendrados en los "conventos"–; y con los libros"los almacenes de palabras engarzadas y alineadas" –estuvieran rimadas, o no–; e, imprevisiblemente, ocurrió algo triste y lamentable. Nos lo narra precisamente un poeta llamado Jesús Lopez Pacheco:


"Ha sido detenida la poesía. Sus jueces la han condenado a imprenta perpetua. Tal habría podido ser la noticia difundida por los últimos trovadores al ver los primeros libros de versos. Allí estaba la poesía encerrada, atada, descolorida y muda, tras los barrotes de las líneas; desde entonces, tendría que esperar al lector, en lugar de ir de boca en boca buscando al pueblo, de quien nacía por manantiales llamados poetas. Los trovadores, entonces, arrojaron sus vihuelas.


Pero esta cárcel de la imprenta podía tener ventanas casi infinitas –los libros– por los que la poesía se asomaría a la calle, a la gente. Pronto, sin embargo, sus enemigos lograron controlar su número y tamaño, de modo que, ni aún pálida y muda, ni aún seca y retorcida de sufrir, pudo llegar sino a muy pocos lectores. Y así la vemos hoy, asomada tímidamente a esos escasos y pobres ventanales de las ediciones de poesía, viendo al pueblo alejado y alejada ella del pueblo".


Aquello fue tremendo, y sus consecuencias parecían prácticamente irreparables...; tanto que la poeta Gloria Fuertes lo dejó claramente dicho y denunciado en uno de sus poemas al que –no por casualidad– han puesto música e interpretan Moncho Otero yRafa Mora:



«Los hombres no supieron
que hubo hombres que escribieron para ellos.
—Y esto es feo—.
Ni siquiera el Alcalde de Berceo 
ha leído de Berceo.
No engañaros.
Ningún pobre de América del Norte, 
ningún minero
ha leído a Walt Whitman. 
Ningún compañero, 
ningún campesino 
ningún obrero, 
ha leído a Blas de Otero. 
¡Neruda! Los esclavos de Chile 
no se saben tus versos. 
Y los inditos peruanos hambrientos, 
no saben quién fue Cesar Vallejo».
("Los hombres no supieron". Gloria Fuertes).


Ante esta lamentable situación, ¡algo había que hacer!... Y, ya en los años sesenta, hubo, varios poetas que lo tuvieron claro; entre ellos, Celaya, Otero y Federico"¡A la calle; la poesía hay que echarla a la calle!... –escribieron y gritaron–. Hay que hacérsela llegar a la inmensa mayoría".

(..)  fue entonces cuando Paco Ibáñez, en París –con su amiga Mara–, y después todos los que les siguieron, tomaron sus guitarras y liberaron a la poesía de su"encarcelamiento"... A fuerza de música y de voces sacaron a los poetas a la calle; y los sacaron más vivos que nunca, como resucitados por el canto y las guitarras... Y fue así como volvió a renacer la "poesía cantada"; canción hermanada con el género de la llamada "canción de autor"».







2 comentarios:

  1. Jo, mi niña...sentí muchísimo no poder ir al final...seguro que fue una pasada. EL siguiente no me lo pierdo. Mil besos y enhorabuena!

    Bego

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  2. Anónimo7:02

    luego me paso por lucini, ahora expresar mi satisfacción pq se sigan dando actos así en medio de un panorama cultural simplón y hueco, q siga dándose esa preciosa fusión de verso y música, q siga habiendo francotiradores de guitarra y palabra
    besos
    trébol
    fito nos canta "la cuisine de bernard"
    http://www.youtube.com/watch?v=cpFmQs9zaSQ

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