4 mar. 2015

ENRAIZADA

MUSARAÑA

 Entre la terquedad opaca de la muerte
las torres de electricidad en los ojos
y el tumulto arenoso de la prisa


busco en los árboles el refugio callado
la raíz milenaria de mis abuelos
la pared desconchada de mi pueblo.

 Las esquinas atardecen
también las jaras se adormecen al arrullo de los chopos
y un horizonte perplejo tiembla en la quietud.

 Una bicicleta sirve de excusa
para que las piñas enciendan la chimenea de los sueños.

 Invoco a mis amigas de siempre, las musarañas,
que no me abandonan en los informes sesudos
porque me sonríen entre juegos y tachones.

Un sábado de paseo y musaraña
me lleva al hotel vencido de la niñez,
 al dramatismo de la adolescencia.

Con un buen libro que llevarme a la boca,
con un recuerdo que endulce la noche,
on un proyecto que deambula en mi bolígrafo…

Cuando la emoción se tense
 y el dolor mal curado me atrape de nuevo
aparecerá esta fotografía,
                                         aquí, donde la vida existe.


 SILVIA GALLEGO (2/3/15)