31 mar. 2013

MICROCUENTOS ( II )

Recojo una cita curiosa de Juan Ramón Jiménez en su libro IDEOLOGÍA  (1897-1954) publicado en Barcelona en 1990 (Anthropos). Ahí recoge muchos de sus aforismos.

-"Ser breve, en arte, es, ante todo, suprema moralidad"

Como ejemplo de la maestría del autor granadino Ángel Olgoso (os dejo un enlace a una reseña de su nuevo libro "Las frutas de la luna" "Frutas de la luna")

TACONES DE AGUJA

Las mujeres regresan a sus hogares. Transidas de un cansancio cuadrúpedo, acorchado, universal, se dejan caer sobre mullidas superficies, se apresuran a sacarse los zapatos dolorosamente prietos, y es entonces cuando uno podría percatarse de su femenina e inmemorial impostura: silbando para disimular, las mujeres extraen del calzado esos pies sin dedos ni uñas, esas extremidades de una sola pieza y forma idéntica a los zapatos de tacón, esas pezuñas tiernas, inusitadas, centáuricas, que ocultan taimadamente desde su nacimiento. 

*De la antología (Sea breve, por favor, 2)

LA TACITA de José María Merino.

He vertido el café en la tacita, he añadido la sacarina, remuevo con la cucharilla y, cuando la saco, observo en la superficie del líquido caliente un pequeño remolino en el que se dispersa en forma elíptica la espuma del edulcorante mientras se disuelve. Me recuerda de tal modo una galaxia que, en los cuatro o cinco segundos que tarda en desaparecer, imagino que lo ha sido de verdad, con sus estrellas y sus planetas. ¿Quién podría saberlo? Me llevo ahora a los labios la tacita y pienso que me voy a beber un agujero negro. Seguro que la duración de nuestros segundos tiene otra escala, pero acaso este universo en el que habitamos esté constituido por diversas gotas de una sustancia en el trance de disolverse en algún fluido antes de que unas gigantescas fauces la beban.

AMOR (I) de Raúl Brasca

A ella le gusta el amor. A mí no. A mi me gusta ella, incluido, claro está, su gusto por el amor. Yo no le doy amor. Le doy pasión envuelta en palabras, muchas palabras. Ella se engaña, cree que es amor y le gusta; ama al impostor que hay en mí. Yo no la amo y no me engaño con apariencias, no la amo a ella. Lo nuestro es algo muy corriente: dos que perseveran junto por obra de un sentimiento equívoco y de otro equivocado. Somos felices.

AMOR (II) de Raúl Brasca

Pretende que yo estoy enamorada del amor y que a él solo le interesa el sexo. Dejo que lo crea. Cuando su cuerpo me estremece, lo atribuye a sus muchas palabras. Cuando mi cuerpo lo estremece, lo atribuye a su propio ardor. Pero me ama. Y no lo saco de su engaño porque lo amo. Sé muy bien que seremos felices lo que dure su fe en que no nos amamos. 


MUJER PORTÁTIL de Rogelio Guedea


Una mujer que aprenda mi nombre a besos cada día. Mujer que ronque como roncan las notas de un bandoneón. Mujer duplicado de mis llaves. Mujer hoja del árbol que soy; palabra de cuanto hablo. Una mujer que no tenga país de origen. Que cuando diga su nombre: llueva.

CANCIONES QUE SON POEMAS



"DE HABERLO SABIDO" de QUIQUE GONZÁLEZ Y REBECA JIMÉNEZ


De haberlo sabido
no hubiera dado todo en un principio
no hubiera sido la noche en tu espalda
ni congelándote de frío.
De haberlo sabido
me hubiera ido sin decirte nada
no hubiera sido tan duro contigo
no hubiera habido corazón en la garganta

Peor que el olvido
fue frenar las ganas de verte otra vez
peor que el olvido
fue volverte a ver

Me sobran Motivos
pero me faltas tú sobre la cama

y ahora que las calles están llenas de bandidos
cuando necesito de tu madrugada
cuando ya te has ido
cuando me parte en dos de una tajada
no hubiera dudado en quedarme contigo
de haber sabido que no me esperabas




"VOLVEREMOS" de PEDRO PASTOR con el violín de Paco Clavijo 


"AGUAS ABRIL" de Luis Pastor, cantada con Javier Ruibal
"¿QUÉ FUE DE LOS CANTAUTORES?"  de su último disco

¿QUÉ FUE DE LOS CANTAUTORES?


Éramos tan libertarios,
casi revolucionarios
ingenuos como valientes,
barbilampiños sonrientes
lo mejor de cada casa.
Oveja negra que pasa
de seguir la tradición
balando a contracorriente

de la isla al continente.
Era la nueva canción. 

Éramos buena gente,
paletos inteligentes,
barbudos estrafalarios,
obreros, chicos de barrio,
progres universitarios,

soñando en una canción,
y viviendo la utopía
convencidos de que un día
vendría la revolución.


Aprendiendo a compartir
la vida en una sonrisa,
el cielo en una caricia,
el beso en un calentón,
fuimos sembrando canciones
en esta tierra baldía,
y floreció la poesía
y llenamos los estadios
y en muchas fiestas de barrio
sonó nuestra melodía.


Tardes y noches de gloria
que cambiaron nuestra historia.
Y este país de catetos,
fascistas de pelo en pecho,
curas y monjas serviles,
grises y guardias civiles,
funcionarios con bigote
y chusqueros con galón,
al servicio de una casta
que controlaban tu pasta
tu miedo y tu corazón.

Patriotas de bandera,
españoles de primera,
de la España verdadera
aquella tan noble y fiera
que a otra media asesinó
brazo en alto y cara al sol,
leales al movimiento
a la altura y al talento
del pequeño dictador
que fue Caudillo de España
por obra y gracia de dios.

Toreando en plaza ajena
todo cambió de repente,
los políticos al frente
de comparsa y trovador.
Se cambiaron las verdades:
"tanto vendes tanto vales",
y llegó la transición:
La democracia es la pera.
Cantautor, a tus trincheras
con corona de laurel
y distintivo de honor
pero no des más la lata
que tu verso no arrebata
y tu tiempo ya pasó.



¿Qué fue de los cantautores?
Preguntan con aire extraño
cada cuatro o cinco años
despistados periodistas

que nos perdieron la pista
y enterraron nuestra voz.
Y así van para más de treinta
con la pregunta de marras
tocándome los bemoles
Me tomen nota señores
que no lo repito más: 

Algunos son diputados,
presidentes, concejales,
médicos y profesores,
o ejerciendo asesoría
en la sociedad de autores.

Otros están y no cantan,
otros cantan y no están.
Los hay que se retiraron,
algunos que ya murieron
y otros que están por nacer. 
Jóvenes que son ahora
también universitarios,
obreros, chicos de barrio
que recorren la ciudad.
Un Cd debajo el brazo,
la guitarra en bandolera,
diez euros en la cartera,
cantando de bar en bar.

O esos raperos poetas
que es su panfletos denuncian
otra realidad social.

¿Y mujeres? Ni se sabe.
Y sobre todo si hablamos
de las primeras gloriosas
que tuvieron los ovarios
y el coraje necesario
de subirse a un escenario
de aquella España casposa.


¿Qué fue de los cantautores?
Aquí me tienen señores
como en mis tiempos mejores
dando al cante que es lo mío.
Y aunque en invierno haga frío
me queda la primavera,
un abril para la espera

y un Grandola en el corazón.

¿Qué fue de los cantautores?
Aquí me tienen señores
aún vivito y coleando
y en estos versos cantando
nuestras verdades de ayer
que salpican el presente
y la mierda pestilente
que trepa por nuestros pies. 


¿Qué fue de los cantautores?
De los muchos que empezamos,
de los pocos que quedamos,
de los que aún resistimos,
de los que no claudicamos,
aquí seguimos.
Cada uno en su trinchera
haciendo de la poesía

nuestro pan de cada día.
Siete vidas tiene el gato
aunque no cace ratones.

Hay cantautor para rato.
Cantautor a tus canciones.
Zapatero a tus zapatos

En este enlace está su página oficial ¡no os lo perdáis! 
Qué fue de los cantautores? es también un recuerdo, un homenaje y un agradecimiento a los que se fueron, como queda patente en la dedicatoria del álbum: "A todos los compañeros cantautores que ya no están, pero que nos dejaron su ejemplo, su compromiso y sus canciones: Ovidi Montllor, Carlos Cano, Chicho Sánchez Ferlosio, Hilario Camacho, Imanol, Labordeta, Quintín Cabrera, Mikel Laboa¿". Para combatir el olvido.



"SOY" del cantautor extremeño. 



Elogio o no de la lectura, Mutis y Rodríguez Marcos



ELOGIO DE LA LECTURA  Álvaro Mutis, 2007

       Leer un libro es volver a nacer. Es el camino para apropiarnos de un mundo y de una visión del hombre que, a partir de ese momento, entrar a formar parte de nuestro ser. Una lectura disfrutada con riqueza y plenitud es la conquista más plena que puede hacer un hombre en su vida. Hay una condición esencial que hará que este regalo de los dioses sea para siempre.

       La lectura debe causarnos placer. Un placer que venga de los más hondo del alma  que ha de quedarse ahí intacto y disponible. Esto nos llevará a otro de los dones que concede la lectura y es la relectura. Así, volver a leer un libro tendrá siempre una condición reveladora y es esta: a cada lectura el libro se nos va a presentar con un nuevo rostro, con nuevos mensajes, con otros ángulos para percibir el mundo y los seres que lo pueblan.

       Suele hablarse en estos tiempos de la desaparición del libro por obra de tecnologías aparentemente inevitables. Grave error el pensar así. El libro acompañará al hombre hasta su último día sobre la tierra. Sencillamente porque ha sido la más alta representación de la presencia del hombre en el universo.

       Cuidemos el libro, amemos el libro, en el libro se esconden las más secretas claves de nuestro paso por la tierra, el más absoluto testimonio de nuestra esencia como hombres. El libro es el mensaje de un mas allá cuyo rostro no acabamos de percibir.               

                                                 
TAMPOCO A MÍ ME GUSTA (Elogio adolescente de la lectura) Javier Rodríguez Marcos, 2004


 En todas las infancias hay una tía soltera. En la mía había dos. Por eso desconfío de los elogios de la buena conducta, porque detrás de toda tía soltera siempre hay un consejo que nadie le ha pedido pero que se repite, pero que se repite. El de aquellas tías mías era: “No llegarás a nada. Lee, muchacho”. Por supuesto, lo último en lo que piensa alguien a los catorce años es en seguir de cerca los consejos de nadie. Como mucho, de lejos, por encima del hombro, desconfiando. El mundo es suyo y suya es la sabiduría que cabe en su ignorancia.

    A mí tampoco me gustaba leer. Ya lo han adivinado. Recuerdo aquellos días. Los recuerdo porque yo era feliz. Tenía catorce años, dicho queda. Leer me parecía, como poco, aburrido. Era lento, pesado, interminable, inútil. Todavía sigue pareciéndome inútil. La vida no es mejor, pero es más ancha ahora. Eso quería decir. Feliz, catorce años. Un final repentino del verano. Nada que hacer. Un libro despistado. La suerte estaba echada. Desde entonces no hay día en que no me pregunte: ¿Por qué leer?

    Leer no hace mejor las cosas, hay que decirlo pronto, pero mejora mucho, valiente paradoja nuestra vista cansada, nuestra visión del mundo. Leer es una forma de ensanchar nuestro asombro. Y el asombro no es más que la forma más grande que existe de estar vivo. Es una garantía contra el aburrimiento, contra la prepotencia, contra la pobre creencia de que todo está en deuda con nuestros grandes méritos. “Que nadie es más que otro si no hace más que otro”, dice, sabio,  el Quijote.

    Un libro es un depósito de momentos felices, un lugar donde la vida es justa, un refugio. La emoción es refugio, la memoria, también. No otra cosa es un libro: emoción y memoria. Alguien dijo que un hombre que hubiera vivido un solo día en libertad habría atesorado recuerdos suficientes para pasar el resto de su vida en la cárcel. A veces pienso en situaciones extremas. No en bibliotecas cómodas llenas de libros nuevos. Pienso en un hombre solo y en un solo libro. Ni siquiera en un libro: en su recuerdo apenas. A eso me refiero cuando hablo de refugio. ¿No lo es, en medio de lo peor del día, el recuerdo de los días felices? Eso es también un libro. El lugar en el que alguien ha escrito que nunca estamos solos.

    Un partido de fútbol –recuerdo todavía de aquel verano de los catorce años- es mucho más intenso cuando uno conoce las reglas, la estrategia, el nombre de algunos jugadores. Pues bien, los libros también tienen un poco de instrucciones de uso de la vida. No dicen, por supuesto, cómo hay que vivirla, sólo nos hacen libres para montar las piezas de este rompecabezas gratuito e impagable, vertiginoso como un salto mortal.   

A veces las palabras más llenas de sentido son también las más vanas. Libertad, eso dije. ¿Por qué leer, en fin? Porque nos hace libres. Libres para saber que nuestra vida es nuestra. Para saber también que no toda la gente ha tenido la misma suerte que tuvimos nosotros. Para saber que esa suerte imprevista no nos hace mejores. Ni complejo ni orgullo: instrucciones para ponerse un tiempo en los huesos de otro, en la piel de cualquiera. 

Valgan grandes palabras por grandes ocasiones: compasión.  

Leer sirve de poco si no sirve a la vida. Hay eruditos para los que diez mil libros no son más que una cifra. Sabio es el que transforma un dato en una idea para volverlo humano. Por eso toda biblioteca es antes un taller que un almacén, más viña que bodega.  

“Tampoco a mí me gusta / pero al leerla / con absoluto desprecio / encontramos, al fin, / sitio para lo auténtico”. Así habla Marianne Moore en un poema titulado “Poesía”. A veces pienso, y pienso en el escándalo que sería para mis tías, que a los libros les conviene un poco de desprecio. Una lectura sin hacer concesiones. Es allí donde dan sus frutos más cuajados.  
¿Por qué leer? La pregunta persiste.  


Porque nos hace humanos. Y libres, compasivos. Y felices a veces. Y porque en ocasiones tampoco cuesta tanto, por más que cueste un mundo, dar la razón a nuestras tías solteras.

DOS POEMAS Y UNA CANCIÓN


Comparto un regalo que nos hizo Iona Gruia por facebook. Este poema tiene algo especial. Para quien no la conozca os paso un enlace a una reseña de Fernando Valls en su magnífico blog. Os dejo sus palabras: 


He descubierto un libro de poemas fabuloso, "Yo que tú. Manual de gramática y poesía" (Difusión, 2012), de Juan Vicente Piqueras. Ahí va un poema para enamorados declarados o secretos, un poema para saltar a los mejores abismos, un poema al que nadie podrá resistirse, un poema que llevo una hora declamando una y otra vez por la casa:

Yo que tú

Yo que tú me amaría, llamaría,
no perdería el tiempo, me diría que sí.

No dudaría más, escaparía.

Daría lo que tienes, lo que tengo,
por tener lo que das, lo que me dieras. 
Me soltaría el pelo, lloraría
de gozo, cantaría descalza, bailaría,
le pondría a febrero un sol de agosto,
moriría de gusto, no pondría
ningún pero a este amor, inventaría
nombres y verbos nuevos
, temblaría
de miedo ante la duda de que fuese
sólo un sueño, me iría
para siempre de ti, de allí, conmigo.
Yo que tú me amaría.
Me diría que sí, me faltaría
tiempo para correr hasta mis brazos,
o al menos, que sé yo, respondería
a mis mensajes, a mis tentativas
de saber qué es de ti, me llamaría, 
qué va a ser de nosotros, me daría
una señal de vida, yo que tú.





NO INÚTILMENTE                         

 La memoria y los signos, de José Ángel Valente

Contemplo yo a mi vez la diferencia
entre el hombre y su sueño de más vida,
la solidez gremial de la injusticia,
la candidez azul de las palabras.

No hemos llegado lejos, pues con razón me dices
que no son suficientes las palabras
para hacernos más libres.

Te respondo
que todavía no sabemos
hasta cuándo o hasta dónde
puede llegar una palabra
,
quién la recogerá ni de qué boca
con suficiente fe
para darle su forma verdadera.

Haber llevado el fuego un solo instante
razón nos da de la esperanza.

Pues más allá de nuestro sueño
las palabras, que no nos pertenecen,
se asocian como nubes
que un día el viento precipita
sobre la tierra
para cambiar, no inútilmente, el mundo.





DIENTE DE ORO. 10 AÑOS ( I )

Nuestra ASOCIACIÓN DEL DIENTE DE ORO ha cumplido 10 años y lo hemos celebrado con una semana muy especial. Os indico nuestro lblog y el que acaban de presentar los fundadores: Alfonso Salazar y Javier Benítez. ¡Es magnífico! Incluye muchos tesoros

Iré haciendo varias entradas para tratar de recoger los diversos momentos, divertidos siempre, de AMISTAD Y POESÍA


 

Lunes 18 de marzo 2013, 21 h. La Tertulia (c/Pintor López Mezquita, 3)
Homenaje a La otra sentimentalidad. Charla: Ángeles Mora y Teresa Gómez.
Recital de poemas de Javier Egea a cargo de poetas y amigos del escritor.
 Cesión y proyección de fotografías de Manuel M. Mateo que reflejan los diez años de actividades de la Asociación.




Martes 19 de marzo 2013, 19.30 h. Fundación Euroárabe (c/ San Jerónimo, 27)
Homenaje a El manifiesto albertista: Luis García Montero, Álvaro Salvador y Miguel Ángel Arcas.
En 1982, los poetas Javier Egea y Luis García Montero leen al alimón El manifiesto albertista, inicio de la que habría de ser la poética más influyente de los próximos años en España. La editorial Cuadernos del Vigía lo reeditó en 2003 acompañado de otros dos interesantes textos/juego “albertistas” escritos por las mismas fechas: una “Bienvenida marinera” del poeta Álvaro Salvador y una “Despedida picassiana” del profesor Antonio Sánchez Trigueros.



Miércoles 20 de marzo 2013, 19.30 h. Fundación Euroárabe (c/ San Jerónimo, 27)

Conversaciones sobre Javier Egea. Juan Carlos Rodríguez (teórico), José Carlos Rosales (poeta) y Alfonso Salazar y Javier Benítez (poetas y cofundadores de la Asociación del Diente de Oro).





Jueves 21 de marzo 2013, 21 h. La Bodeguita del Medio (c/ Concepción, 2)

 Javier Egea en música: Jesús Palomo, Enrique Alides, Pedro Soriano, Entrelyneas, Pepe Camacho y Jesús Hernández y Mónica Francés. 


Viernes 22 de marzo 2013, 19.30 h. Palacio de los Condes de Gabia (Plaza de los Girones,

 Recital Troppo Mare. Saltatium Teatro (Eva Navarro y Sergio Artero) Compañía de teatro, música y poesía fundada en 1998 y afincada en Segovia que han producido espectáculos de muy diversa índole.

 Llegan a Granada con la lectura del libro Troppo Mare de Javier Egea en una instalación audiovisual que termina con la voz del propio poeta (cedida por Juan de Loxa).

26 mar. 2013

TRES MAGNÍFICAS POETAS

Mover los mares no es cosa nuestra

bésame las mañanas una por una
y ahí sí:
de ahí sí que nos haremos grandes
para enfrentar el mundo cada día.

***

seré gata si quieres fiesta
seré tu fiesta si quieres ron
seré el ron de tus silencios
y los silencios de tu canción
seré canciones para tus ramas
seré, las ramas de tu lengua
seré, la lluvia de tus penas
seré, la pena de tus ojos
los ojos de tus venas seré,
seré las venas de tu prisa
la prisa de tu risa
la risa de tu ombligo
seré el ombligo de tu sombra
la sombra de tus tardes
las tardes de tus ríos
los ríos seré de tus cauces
los cauces seré de tu boca
la boca, seré, de tus textos
y los textos de tus siestas
y las siestas de tus miembros seré
seré los miembros de tus lágrimas
y las lágrimas de tus besos
y los besos, seré los besos,
seré los besos de tus canas
y las canas de tus restos
y los restos de tus ganas
seré tus ganas de sexo
y el sexo, seré el sexo,
seré el sexo de tu alma

Isabel García Mellado (ed. Ya lo dijo Casimiro Parker) La podéis seguir en su blog


Sucia,
embadurnada de todos los jirones grises
las esquinas rotas
los zapatos impares.

No puedo respirar.

Estoy sumergida
en trastos rotos, facturas, números, 
insulsos papeles reciclados,
títulos timbrados,
escudos,
símbolos.

Estoy empapada, saturada de realidad.

Deberes, tienes que, plazos, límites...

Y me ahogo.

¡Silencio!

Silencio

Dejad que crezcan de nuevo las flores
en el fondo pintado de mi estómago.

Begoña Regueiro (ed. Devenir)  Su blog en este enlace. El poema pertenece a "Diosas de barro", pero os muestro esta magnífica portada de su libro anterior. 


Cuánta casa
dentro de mi casa
tan en casa

cuando llego siendo calle. 

***

FACEBOOK

Ciega en mi importancia
paso las horas agarrada a la persiana
miro el patio/ sin nadies
las casas de enfrente
la luz de las ventanas
la sombra en los postigos
Tras los visillos
ellos también me observan en silencio
ciegos en su importancia

***

Llueve y te leo y me sonrío
y leo y te sonríes y me llueves
y te lluevo y sonrío y...

Carmen Camacho (ed. Delirio) La podeís buscar en su página web


DISFRUTADLAS¡¡¡ SON MAGNÍFICAS¡¡ nos inquietan, nos sorprenden con sus versos... 

24 mar. 2013

PRIMAVERA POÉTICA













Como símbolo especial y "guiño cómplice" incluyo hoy este verso de Neruda y un poema de Gloria Fuertes.  


NO PERDAMOS EL TIEMPO

Si el mar es infinito y tiene redes,
si su música sale de la ola,
si el alba es roja y el ocaso verde,
si la selva es lujuria y la luna caricia,
si la rosa se abre y perfuma la casa,
si la niña se ríe y perfuma la vida,
si el amor va y me besa y me deja temblando.

¿Qué importancia tiene todo esto,
mientras haya en mi barrio una mesa sin patas,
un niño sin zapatos o un contable tosiendo,
un banquete de cáscaras,
un concierto de perros,
una ópera de sarna?

Debemos inquietarnos por curar las simientes,
por vendar corazones y escribir el poema
que a todos nos contagie
.
Y crear esa frase que abrace todo el mundo;
los poetas debiéramos arrancar las espadas,
inventar más colores y escribir padrenuestros.
Ir dejando las risas en la boca del túnel,
y no decir lo íntimo, sino cantar al corro;
no cantar a la luna, no cantar a la novia,
no escribir unas décimas, no fabricar sonetos.
Debemos, pues sabemos, gritar al poderoso,
gritar eso que digo, que hay bastantes viviendo
debajo de las latas con lo puesto y aullando,
y madres que a sus hijos no peinan a diario,
y padres que madrugan y no van al teatro.

Adornar al humilde poniéndole en el hombro
nuestro verso;
cantar al que no canta y ayudarle es lo sano.
Asediar usureros y con rara paciencia convencerles
sin asco.
Trillar en la labranza, bajar a alguna mina;
ser buzo una semana, visitar los asilos,
las cárceles, las ruinas; jugar con los párvulos,
danzar en las leproserías.

Poetas, no perdamos el tiempo, trabajemos,
que al corazón le llega poca sangre.



Así, recordamos el Día de la Poesía (21 de Marzo) que lo celebré leyendo poemas en clase con mis alumnos, la presentación del libro de Pilar Fraile y los poemas de Javier Egea musicados (haré una entrada con la semana en homenaje a los 10 años de mi Asociación "Diente de Oro") 


También quiero traer a esta entrada de complicidad entre líneas dos poemas más: 


Desayuno, de Luis Alberto de Cuenca.

Me gustas cuando dices tonterías,
cuando metes la pata, cuando mientes,
cuando te vas de compras con tu madre
y llego tarde al cine por tu culpa.


Me gustas más cuando es mi cumpleaños
y me cubres de besos y de tartas,
o cuando eres feliz y se te nota,
o cuando eres genial con una frase
que lo resume todo, o cuando ríes
(tu risa es una ducha en el infierno),
o cuando me perdonas un olvido.


Pero aún me gustas más, tanto que casi
no puedo resistir lo que me gustas,
cuando, llena de vida, te despiertas
y lo primero que haces es decirme:
«Tengo un hambre feroz esta mañana.
Voy a empezar contigo el desayuno».



Carpe noctem,  de Aurora Luque

Carpe noctem, amor. Coge el brusco deseo
ciego como adivino,
los racimos del pubis y las constelaciones,
el romper y romper
de besos con dibujos de olas y espirales
.


Miles de arterias fluyen
mecidas como algas. Carpe mare.
Seducción de la luz,
de los sexos abiertos como tersas actinias,
de la espuma en las ingles y las olas
y el vello en las orillas, salpicado de sed.

Desear es llevar
el destino del mar dentro del cuerpo
.





CANCIONES E IMÁGENES: MIS VERSOS EN SU VOZ


Aquí os dejo la voz de Moncho Otero y Rafa Mora. El pasado 17 de marzo leí algunos versos de mi próximo libro "ESPÍA MI BOLSO"  (editorial Cuadernos del Laberinto) . Ellos interpretaron estas canciones. Muchísimas gracias, chicos. Fue muy emotivo y me impresionó. 







CANCIÓN: "EL CONTRINCANTE"







CANCIÓN : "NO IMPRIMAS TU DOLOR"




CANCIÓN: "HOY AMO-TE"   ¡¡¡¡













19 mar. 2013

Impresiones de Libertad 8



*Con la "resaca" de emociones a flor de piel... os dejo la crónica que amablemente ha hecho Fernando Lucini (os dejo aquí el enlace a su fantástico blog). 


UN REGALAZO, UN PRIVILEGIO. Otro día pondré en otra entrada más fotos y algunos vídeos. 


De nuevo os animo a pasaros por su web y conocer bien el proyecto que lleva tres años. Por ejemplo en febrero estuvo Ouka Leele y en abril van Caballero Bonald y Álvaro Salvador


Os dejo con las palabras de la AUTORIDAD  en canción de autor: 


Continuo haciendo la crónica de lo que viví y de lo que me sugirió el concierto que 
MONCHO OTERO y RAFA MORA nos ofrecieron, el pasado domingo, dentro del ciclo "VERSOS SOBRE EL PENTAGRAMA" que habitualmente desarrollan un domingo al mes en la Sala Libertad 8, de Madrid


De entrada Moncho y Rafa son dos compositores que han optado, desde hace tiempo, por darle a nuestra poesía contemporánea un aire verdaderamente popular, es decir, desprenderla de su aparente seriedad y sobriedad, para que "vuele alto" y para que pueda llegar al mayor número de personas que no leen poesía y que además tienen sus prejuicios –fundamentados o no– sobre ella.

Rafa Mora.
Moncho Otero.

(...) He contado la iniciativa y la experiencia de Sergio Aschero porque, pensando en su"Teoría desprejuiciada de la música", se me ocurrió pensar en que lo que Rafa Mora Moncho Otero estan haciendo con los poetas era algo similar, pero distinto; ellos lo que están creando y practicando es todo un trabajo a través del que la poesía queda bella y atractivamente "desprejuiciada"; término que tiene mucho que ver con el de "digna y hermosamente popularizada".

Y hecha esa observación entro ya de lleno en el concierto del domingo. Yo lo definiría como un concierto que me sometió a la experiencia de ir de "sorpresa en sorpresa", y a cuál más gratificante. Os comentaré algunas:


Rafa y Moncho recuperaron y me hicieron descubrir, por ejemplo, a una poeta catalana, surgida en torno a la Generación del 27, llamada ELISABETH MULDER;poeta muy desconocida, por lo menos para mí, pero que ahora, que estoy entrando en su obra, me parece sencillamente genial; una de esas grandes mujeres que supo dignificar su identidad fundamentándola en la libertad, en la igualdad y en su pensamiento totalmente comprometido con los derechos y la dignidad humana.


En concreto Rafa y Moncho nos interpretaron el poema de Elisabeth "Roja, toda roja"; poema musicalizado recogido de la antología "Peces en la tierra. Antología de mujeres poetas en torno a la generación del 27", realizada por Pepa Merlo, en el año 2010, para la Fundación José Manuel Lara.



Este poema-canción podemos escucharlo pulsando el siguiente enlace de "goear":


«Roja, toda roja vi siempre la vida;
como una inmensa hoguera
donde quemaba bien
mi pobre corazón, rojo también.

Todo rojo el camino,
todo rojo el sendero
a seguir
y el día a vivir.
Y rojo el mundo entero.
Rojo de amor.
Y de dolor y de horror...

En este vasto incendio
(brasa, flama, carbunclo),
que todo centelleante apareció
en esa luminaria,
¿qué habia de ser yo,
alma furtiva
y temeraria?
¿Qué habria de ser yo
sino una llama viva?».
("Roja, toda roja". Elisabeth Mulder).

Otra de las sorpresas que me ofrecieron Rafa y Moncho fue una canción basada en fragmentos poéticos de mi bueno amigo JULIO SANTIAGO... ¡bellísimo el poema y la canción!, y ambas cosas juntas... ¡pa'qué contaros!... (Este mismo mes tengo que dedicarle un "cuelgue" a Julio y a su obra poética). 

El poema-canción se llama "Gira el mundo" y podemos escucharlo en el siguiente vídeo realizado por Amaya Sorondo con cuadros creados por el mismo Julio.


«El tiempo se desliza por estos lienzos
como mi saliva se desliza por tu piel
tu belleza es tan inmensa que no te cabe en el cuerpo
ha pasado el tiempo y no guardo lamento de ayer
no existe algo más que milésima de segundo
en la impregno mi pinzel para inventar nuestro mundo
tocas un poro de mi cuerpo y gira el mundo
tocas un poro de mi cuerpo y gira el mundo...».
("Gira el mundo. Julio Santiago)

Y la tercera sorpresa, aunque hubo muchas más, fue la presentación de la joven poeta extremeña SILVIA GALLEGO ( apoyan a la nueva generación de jóvenes escritores) 

Silvia Gallego nos leyó algunos de sus poemas, que muy pronto serán publicados; poemas en los que se funden, en armonía, el amor, la ternura, su pasión por las palabras, su percepción también "desprejuiciada" del lenguaje; y una visión critica, y con intención humanizadora, de las nuevas tecnologías de la comunicación.

Aparte de su lectura de poemas, Rafa y Moncho, cantaron varios textos escritos porSilvia, entre ellos el titulado "Toco tu boca, me miras", creado a partir del Capítulo 7 de "Rayuela", de Julio Cortázar. Texto con el que pongo fin a esta crónica.

Silvia Gallego.
«Toco el borde de tu boca con un dedo,
cierro los ojos para deshacerlo todo,
nacen los besos que deseo
que mi mano elige,
que dibujo con libertad.

Me miras cada vez más cerca,
en el latido nos superponemos,
nuestros ojos respiran confundidos,
se muerden como labios,
juegan con el silencio.

Mi mano acaricia lentamente la profundidad de tu pelo,
toca esos labios de movimientos vivos, de fragancia oscura.
Nos ahogamos en una sola saliva,
en un breve y terrible absorber el tiempo.
Nos sentimos temblar, como luna en el agua».



El "cuelgue" de hoy, dedicado a Rafa Mora y a Moncho Otero va a ser como un "cuento", o mejor, lo voy a redactar como si fuera un "cuento", aunque en realidad -¡de cuento nada!– trata de una grandísima y lamentable realidad relacionada con nuestra literatura y, en concreto, con nuestra poesía.

Empiezo pues el cuento que de cuento no tiene nada:


«Érase una vez –antes de que aparecieran los libros– en la que ya existían los poetas, y en la que la poesía era "declamada" y cantada por juglares y trovadores acompañados de sus vihuelas:..; fueron tiempos en los que la poesía se escuchaba y se disfrutada en la calle, en las plazas o en las corralas...; y en los que "eso" a lo que suele llamarse "el pueblo", o sea, la gente sencilla –y con "alma"– apreciaba a sus poetas.


De repente, un buen día, apareció un orfebre alemán llamado Johannes Gutenberg –que, por cierto, debió ser un tipo genial– y se inventó la "imprenta"; y con la imprenta, aparecieron los libros –inicialmente engendrados en los "conventos"–; y con los libros"los almacenes de palabras engarzadas y alineadas" –estuvieran rimadas, o no–; e, imprevisiblemente, ocurrió algo triste y lamentable. Nos lo narra precisamente un poeta llamado Jesús Lopez Pacheco:


"Ha sido detenida la poesía. Sus jueces la han condenado a imprenta perpetua. Tal habría podido ser la noticia difundida por los últimos trovadores al ver los primeros libros de versos. Allí estaba la poesía encerrada, atada, descolorida y muda, tras los barrotes de las líneas; desde entonces, tendría que esperar al lector, en lugar de ir de boca en boca buscando al pueblo, de quien nacía por manantiales llamados poetas. Los trovadores, entonces, arrojaron sus vihuelas.


Pero esta cárcel de la imprenta podía tener ventanas casi infinitas –los libros– por los que la poesía se asomaría a la calle, a la gente. Pronto, sin embargo, sus enemigos lograron controlar su número y tamaño, de modo que, ni aún pálida y muda, ni aún seca y retorcida de sufrir, pudo llegar sino a muy pocos lectores. Y así la vemos hoy, asomada tímidamente a esos escasos y pobres ventanales de las ediciones de poesía, viendo al pueblo alejado y alejada ella del pueblo".


Aquello fue tremendo, y sus consecuencias parecían prácticamente irreparables...; tanto que la poeta Gloria Fuertes lo dejó claramente dicho y denunciado en uno de sus poemas al que –no por casualidad– han puesto música e interpretan Moncho Otero yRafa Mora:



«Los hombres no supieron
que hubo hombres que escribieron para ellos.
—Y esto es feo—.
Ni siquiera el Alcalde de Berceo 
ha leído de Berceo.
No engañaros.
Ningún pobre de América del Norte, 
ningún minero
ha leído a Walt Whitman. 
Ningún compañero, 
ningún campesino 
ningún obrero, 
ha leído a Blas de Otero. 
¡Neruda! Los esclavos de Chile 
no se saben tus versos. 
Y los inditos peruanos hambrientos, 
no saben quién fue Cesar Vallejo».
("Los hombres no supieron". Gloria Fuertes).


Ante esta lamentable situación, ¡algo había que hacer!... Y, ya en los años sesenta, hubo, varios poetas que lo tuvieron claro; entre ellos, Celaya, Otero y Federico"¡A la calle; la poesía hay que echarla a la calle!... –escribieron y gritaron–. Hay que hacérsela llegar a la inmensa mayoría".

(..)  fue entonces cuando Paco Ibáñez, en París –con su amiga Mara–, y después todos los que les siguieron, tomaron sus guitarras y liberaron a la poesía de su"encarcelamiento"... A fuerza de música y de voces sacaron a los poetas a la calle; y los sacaron más vivos que nunca, como resucitados por el canto y las guitarras... Y fue así como volvió a renacer la "poesía cantada"; canción hermanada con el género de la llamada "canción de autor"».