5/28/13

Según García Florindo en Castilla, Estudios Literarios.

¡¡IMPRESIONANTES EMOCIONES en la presentación de Madrid, Mérida y Miajadas!!

Gracias inmensas a los que pudisteis acompañarme, a los que quisisteis y no fue posible...

Ya iré dejando fotos... Tenía pendiente  la referencia de una reseña de Daniel García Florindo en la revista digital "Castilla. Estudios Literarios" de la Universidad de Valladolid, Número 4

Os la podéis descargar en pdf aquí

SILVIA GALLEGO, Espía mi bolso, Carta-presentación de Luis Alberto 
de Cuenca, Madrid, Cuadernos del laberinto, 2013, 80 págs.

Silvia Gallego (Madrigalejo, Cáceres, 1980) es autora de tres  cuadernos de poesía: Trazos de color (2008), Beso de almohadilla (Vitolas del Anäis, Diente de Oro, 2009) y Renglones de asfalto (ciclo El Peatón, 2011) y, tras participar en distintas antologías, revistas y  festivales, publica su primer poemario, un libro que quedó entre los diez 
finalistas del XVIII Premio Jaén de Poesía (2012).  Espía mi bolso aparece ahora en la editorial Cuadernos del laberinto, con una cartapresentación de Luis Alberto de Cuenca que sintetiza elegantemente las bondades del libro.

Sin duda, el perfil de la gran mayoría de poetas desde finales del siglo XX y primeras décadas del XXI presenta la mayor riqueza formativa de la historia literaria: urbanas, profesionales, universitarias, cultas, desempeñan diversos trabajos, en muchos casos en el campo de la enseñanza; conocedoras de la teoría y la crítica literaria participan y organizan encuentros y actividades culturales, etc. Es el caso de esta joven profesora, licenciada en Filología Hispánica y Teoría de la Literatura. Su poemario Espía mi bolso, de hecho, responde a la manifestación de un sujeto poético femenino reivindicativo de su femineidad.

Ante esta cuestión cabría preguntarnos si podemos hablar de máscaras autobiográficas y de ficcionalidad del yo o, por el contrario, si aparecen signos autobiográficos que remiten a la realidad más que a la verosimilitud: ¿con qué lenguaje se expresan?, ¿asume un lenguaje heredado o construye nuevas significaciones? A todas estas cuestiones responde la lectura de este libro, y a ellas nos acercamos a continuación, penetrando directamente en el texto. Para empezar, el título Espía mi bolso responde claramente al tema y a la intención profunda que esconde su lenguaje. Comprobamos que las palabras seleccionadas no nos sugieren que simplemente ojeemos el interior de ese bolso=libro, sino que nos exige –con el imperativo– que seamos un lector activo, un lector «macho», en términos de Julio Cortázar, cuyos pameos y prosemas tanto dialogan con este libro mediante su sentido lúdico del lenguaje, por su amor al lenguaje. Se busca, pues, un lector que aceche, observe e intente conseguir informaciones secretas sobre la propia escritura que en él reside. Ya el poema introductorio, «El contrincante», nos ofrece tres ideas principales que el resto de los poemas desarrollarán:

a) La identificación de un tú lector, amante amado a quien la voz poética del yo mujer ordena –como ya indicamos  con el imperativo del título– que se disponga a amarse, a leerse, a ser leída por su contrincante cuerpo a cuerpo, palabra a palabra; en definitiva, a luchar en el cuadrilátero de la página, como expresa la cita de Eduardo García que introduce el poema (Todo sucede en el cuadrilátero de la página).

 b) Además, en ese cuadrilátero de la página también sucede la cuidada factura del poema y su estructura sintáctica, el uso de un lenguaje pragmático y lúdico encaminado a la plurisignificación, a la disemia, a la alegórica y erótica manera de leer un poema equivalente a amar un cuerpo y viceversa.

c) Por último, también destacamos en este poema el sentido impetuoso del presente, del aquí y ahora, que tiene la potencia amatoria del instante. Un carpe diem intensificado en el latido, en el ritmo compartido que la poeta persigue con su lector ideal.

Simbólicamente, el bolso es tradicionalmente un objeto considerado atributivo de una mujer, en este caso, actual y sofisticada que guarda en él toda clase de utensilios pertenecientes también al exclusivo mundo femenino, junto a objetos de la moderna tecnología, como móviles de última generación: símbolos paradójicos de la (in)comunicación por la distancia del cuerpo que supone su uso. 


Indagar en el bolso de este libro es indagar en torno a una sentimentalidad femenina y al lenguaje del amor, centrado en el cuerpo femenino no ya como objeto, sino como sujeto: poética, en suma, como materia, como cuerpo histórico (Marx), como cuerpo erótico (Freud), cuya mayor intensidad se producirá en la primera parte del libro titulada precisamente «Objetos».

 De hecho, la poeta no escapa de la influencia de esa poesía granadina y ochentera de la otra sentimentalidad donde germinó de alguna manera esta poética materialista del cuerpo. Recordemos al querido Javier Egea y composiciones como «Materialismo eres tú», o versos como «Tantos años contable de tu cuerpo / y esa cuenta maldita que no cuadra / y esta página absurda de borrones». Así, en esta primera parte, «Objetos», la poeta nos mostrará a través de un lenguaje con doble fondo la descendencia de una historia amorosa, desde su plenitud a su declive ambiguo, disolución o negación («no, no sé, tal vez») irónica y políticamente correcta.


La segunda parte del libro, titulada «Emociones en MP8», constituye la transición del lenguaje corporal a la comunicación distanciada de las pantallas del ordenador. Se continúa con la estrategia lingüística de la ironía o lo alegórico y cultivando igualmente el nivel más superficial del lenguaje –intención subversiva presente en toda la obra– que es, naturalmente, el nivel léxico. Aquí cobran mayor importancia los tecnicismos informáticos, pero destaquemos que el uso del neologismo y de la creación léxica es quizás el rasgo más visible de todo el libro, en donde mejor y más claramente se conjuga el juego poético de hacer versos. Cabe señalar la originalidad que supone la disposición de los versos a través de una revisión vanguardista aplicada a la realidad de las nuevas tecnologías y, claro, lo que ello implica en el poema significativa y visualmente.

 A lo largo del libro observaremos igualmente ciertas palabras claves que la autora dispondrá separando sus letras para reforzar un sentido clave más sugerente, más ambiguo.

En la tercera parte, «Zip de letras», el juego de Silvia Gallego adopta presupuestos metalingüísticos, es decir, se pasa ahora de la distancia comunicativa a la reflexión metalingüística aplicada a la seducción erótica que, por otra parte, estuvo presente desde el inicio. Un buen ejemplo lo encontramos en el poema «Análisis sintáctico» («Quiero 
hacer sintaxis / con tu delicioso cuerpo»).

La cuarta parte «Lecturas en el IPAD» se hace más discursiva en los poemas. De los juegos morfosintácticos pasamos a una estrategia metapoética y receptiva de lecturas y a la reflexión de la propia escritura. En este sentido, el poema «Molinos de viento», además de ser un buen ejemplo, podría ser considerado como una poética más seria del libro («Ríete conmigo / del desorden del miedo, / de las cartas al vacío, / del mucho leer y poco dormir»).

Por último, en la quinta parte se vuelve al poema corto, al verso breve, a la creación léxica ya más propia del creacionismo huidobriano de Altazor o quizás de un Carlos Edmundo de Ory («entimismado», «polifundido», «enversado»…).


Será el poema «Cierre de cremallera» la composición con la que lógicamente el libro-el bolso se cierra. Lo hace de un modo circular, ya que es fácilmente enlazable con el poema introductorio que ya comentamos, «El contrincante», volviendo otra vez a la idea de la sincronía con el lector, como quien nada sobre la superficie lingüística de una sentimentalidad femenina («Entre jirones de palabras / te sorprendo en sincronía, / en la ternura que elegimos: / como ahora, si me l e e s»).


DANIEL GARCÍA FLORINDO
Universidad de Córdoba

5/21/13

Según Fernando Lucini en su Blog mítico.

En este enlace tenéis unas bellísimas palabras que me dedica mi admirado Fernando Lucini


¡¡No os perdáis además su blog y sus ricas aportaciones!!


Vibro entre emociones intensas... mañana presento mi libro en El Comercial rodeada de buenos amigos.

Os dejo aquí sus palabras.



Conocí a SILVIA GALLEGO en uno de los encuentros que organizan Rafa Mora yMoncho Otero –una vez al mes– dentro del ciclo "VERSOS SOBRE EL PENTAGRAMA"; fue concretamente en el mes de marzo pasado

En aquella ocasión, Rafa y Moncho nos presentaron a Silvia –poeta cacereña, que en la actualidad residente en Granada–; cantaron algunos de sus poemas que habían musicalizado recientemente; y ella misma nos recitó otros de los que muy pronto íbamos a poder disfrutar en su primer poemario, que estaba a punto de publicarse.

Recuerdo que los poemas de Silvia me encantaron sobre todo por la forma tan aparentemente simple en que era capaz de darle una redimensión poética, y extraordinariamente apasionada y bella, a la cotidianidad. Una poesía «guapa, provocativa, joven y descarada» –ya lo veréis enseguida, son palabras que son lo que son, y que dicen lo que dicen, pero que no me pertenecen; se las he copiado a otro amigo poeta–.

Para Silvia, desde las nuevas tecnologías y su "jerga"; a la más pura gramática tradicional –con sus verbos, sus adjetivos, e incluso el soporífico e insufrible análisis sintáctico; ¡cuánto lo odiaba!–; pasando por los objetos más simples del entorno –un lápiz de ojos, un espejo, el reloj, la cortina, el perchero, un "post-it" o el fondo del extractor–; son fuentes de referencia y de inspiración –¡hermosa inspiración!– para el desahogo, la comunicación y el contagio de mundos y de realidades tan fascinantes como la pasión, la ternura, el erotismo, y, a fin de cuentas, el amor; ya lo dijo Silvio:«Sólo el amor engendra la maravilla».

A la salida de aquel primer encuentro poético con Silvia Gallego, me quedaron en la mente y en el recuerdo muchos –prácticamente todos– los poemas que leyó; y me pasó como aquello que también poetizó mi amigo Gabrier Celaya cuando decía:



«Recordar mal
que es como se recuerdan los poemas de verdad,
confundir y cambiar
es participar y re-crear
y vivir como propia la obra que el poeta
creía que era suya pero sacó a la calle
tan guapa, tan provocativa, tan joven y descarada
que todos la redecían
y contaban a su modo cómo era
una noche con ella».
("La poesía se besa con todos")

Pues sí, los poemas de esta poeta "cacereño-granaina" me los he venido "re-diciendo"y "re-creando" en el recuerdo y en el pensamiento –con cierta frecuencia– desde aquel día del marzo pasado en que los escuché por primera vez –y es que me gustaron mucho–... Y así he ido tirando con ellos, hasta que hace unos días Silvia me mandó su poemario anunciado y prologado por el grandísimo Luis Alberto de Cuenca.


Poco puedo decir yo de este poemario después de lo escrito, sobre él, por Luis Alberto: «"Espía mi bolso" es una auténtica delicia. Parecía que la poesía amorosa había dado todo lo que tenía dentro, que constituía una proeza inasequible escribir algo sobre el amor que no se hubiera escrito de antemano, y hete aquí que tú –se refiere a Silvia– contradices ese parecer desde la frescura, la pícara ingenuidad, la docta sencillez de tus poemas».

Y como poco puedo decir, tan claro y tan cierto, lo que voy a hacer es, sencillamente, responder a la provocación que la propia Silvia me formula en parte de la dedicatoria que me ha escrito en la tercera página de su libro. Me dice «"Espía mi bolso"... Ojalá entre tantos pliegues descubras algún tesoro y te lleve a la sonrisa».

Y lo he espiado, ¡claro que sí!... y en el poemario de Silvia Gallego he encontrado muchos tesoros: sonrisas y "risas bajo el ombligo", por supuesto...; pero también alegrías sanas y esperanzas reales...;  ternuras, caricias y pasiones...; sueños posibles y hermosas desmitificaciones...; "emociones recargables", placeres y silencios...; texturas corporales, miradas, ilusiones y conjuros...; "besos de almohadilla"...; "sobres de poesía que suena y sana"...; "sorpresas parlanchinas"; y amores, ¡muchos amores!... «Sólo el amor engendra la maravilla».


Y yo me pregunto: ¿y cómo puede caber tanto en un solo bolso?... Lo he pensado mucho, le he dado muchas vuelta y al final creo que he encontrado la respuesta: Espiando el bolso de SILVIA GALLEGO he descubierto que está lleno de cientos de pequeños latidos y sensibilidades...; que es, lo que podría llamarse, "un bolso a corazón abierto"... ¡Qué bello corazón!... ¡Cuando quieran comprobar lo que digo y lo que siento. no tienen mas que hacerse con él y escudriñarlo!... ¡Háganlo y ya verán que merece la pena!

5/16/13

PRESENTACIÓN EN MADRID. CON LUIS ALBERTO DE CUENCA EN EL CAFÉ COMERCIAL. 22 MAYO, A LAS 8




A LOS MADRILEÑOS OS ESPERO EL PRÓXIMO MIÉRCOLES A LAS 8 (¡¡HEMOS ADELANTADO MEDIA HORA!!) EN EL MÍTICO CAFÉ COMERCIAL. 

Será un día muy especial e inolvidable... 


5/13/13

poema "incomunicados" (lenguaje de los signos ortográficos y otras convenciones gramaticales)


INCOMUNICADOS
                                                                                              Sin gramáticas,
                                                                                              sólo se dicen tonterías.
                                                                                                           (Luis Landero)

Sus gestos forman
un enunciado eficaz,
en ese discurso extraño
de la cafetería de siempre.

Sílabas vacías
que escucha desde lejos,
prefiere las comas
de los frunces de su boca,
los paréntesis de su piel
entre párrafos de jadeos.

Sin embargo,
juega a la apariencia
–externa y civilizada–
de la amistad,
ruina cabal de los amantes.

Signos afirmativos
entre sorbos de café,
ecos de una película
que ya no compartieron
en el sofá de sus mundos.

Mientras… ella devora, atenta,       
el sentido voraz de los gestos:
prefiere las pausas
de aquella otra respiración,
el punto y seguido
de conversaciones infinitas,
el punto y coma
de los lunares de su cuerpo.

En la retórica de sus párrafos
las exclamaciones
se clavan en su vientre,
las preguntas
tuercen su torso sin resuello.

Acentos deslavazados
incitaban al roce
entre cursivas.

Pero hoy esos ojos
ya no la miran.