José
Luis Cano sirvió con ejemplar y generoso compromiso a la poesía y a la
literatura durante toda su vida; a través, principalmente, de dos de las
aventuras editoriales —de la segunda mitad del siglo XX— más
importantes y decisivas para el conocimiento de muchos de nuestros más grandes
poetas y escritores: la
Colección Adonais de poesía y la revista
bibliográfica de ciencias y letras Ínsula. Su prolija labor como
crítico eclipsó quizá su obra como poeta, iniciada con la
publicación en 1932, en la revista valenciana Murta, de dos breves composiciones —«Abandono» y «Como un sueño»—, que
ya su amigo Vicente Aleixandre —lo conoció en Málaga en 1929— se había
encargado de enviar a sus directores, Ramón Descalzo y Pla i Beltrán. Su primer
artículo apareció publicado en la revista Sur en 1935 bajo el título de
«Surrealismo y lucha de clases».
José Luis Cano
definió a la generación del 27 como la generación de la amistad y a él,
de alguna forma, se le ha considerado como el hermano menor de ésta, por la estrecha y profunda relación que mantuvo con muchos de
sus miembros, como bien lo demuestran, entre otras cosas, los cientos de cartas
que recibió de ellos y que, como en el caso de Emilio Prados y Vicente
Aleixandre, han visto su publicación de forma más o menos completa. Estos
textos constituyen una prueba inequívoca y hermosa de la importancia que
nuestro poeta tuvo en sus vidas, de los que dolorosamente permanecieron aquí y
de los que tuvieron que exiliarse fuera de España.
José Luis Cano
nació en Algeciras el 28 de diciembre de 1911, pero es en Málaga, a la que se
traslada con su familia en 1924 —el padre había sido destinado como Gobernador
Militar—, donde descubre la poesía gracias a Emilio Prados, que, por aquel
entonces, dirigía junto a Manuel Altolaguirre la revista Litoral. La
figura de Prados —doce años mayor que él— fue decisiva en la formación humana,
estética y poética de José Luis, como mentor literario y como amigo. Prados —a
quien conoce en 1928 gracias a Darío Carmona— le regala los primeros libros de
poesía que ven la luz en la imprenta Sur: Lorca, Aleixandre, Cernuda, Juan
Ramón, Antonio Machado, Rubén Darío, etc.; y mantiene charlas casi diarias con
él, en las que le habla de su amistad con Lorca, de san Juan de la Cruz —su poeta preferido—,
del amor, de la belleza, de la muerte, de su elevado concepto de la poesía, de
la literatura, de todo aquello en lo que se asienta la vida y que marcarán
notablemente
En este sentido, el profesor José Carlos Mainer acierta cuando
dice que Cano concebía la literatura «como la más alta expresión de la vida
humana y como el lugar casi físico donde podían encontrarse los cómplices de su
fe en ella».1 Quienes han tenido la inmensa fortuna de compartir su
amistad, coinciden en esta rotunda apreciación sobre su personalidad. José Luis vivió vocacionalmente entregado a
la palabra, a la poesía, como único elemento de salvación. En una
breve nota biográfica manuscrita de junio de 1943 —que conservo— confiesa:
Desde 1931 vivo en Madrid. A pesar de que me gusta
poco estudiar, tengo la carrera de Derecho y la de Filosofía y Letras. Hoy soy
casi feliz, porque puedo seguir la máxima juanramoniana «amor y poesía cada día».
Si algún día pierdo ambos, me iré de pescador a cualquier playa de mi tierra.
[...] Trabajo bastante, en cosas que me gustan, y en otras que no me gustan
nada. Dirijo la colección poética Adonais, y colaboro en las revistas de poesía
Corcel2 y Garcilaso. Soy becario del Consejo Superior
de Investigaciones, y empleado —mal empleado, naturalmente— en una gran
empresa.3 He publicado un solo libro de versos Sonetos de la
bahía. Tengo otro inédito, Voz de la muerte —1939‐1940—, y otros
dos en preparación , a los que no les he puesto todavía título. Mi sueño es
irme a vivir al litoral andaluz. Vivir allí el amor y la poesía».
2 Revista valenciana (1942) dirigida por Ricardo Blasco y
en la que colaboró con el seudónimo de Adrián Dale. Entre sus animadores
estaban José Luis Hidalgo, José Hierro, Jorge Campos, Vicente Gaos, etc.
3 En septiembre de 1939 realizó las oposiciones a oficial
administrativo de la CAMPSA , donde obtuvo el puesto
de bibliotecario, del que se jubilaría voluntariamente en 1972.
No hay comentarios:
Publicar un comentario