7 jul 2026

VÍDEO de la presentación de ESPIA MI BOLSO y mujeres de Mercedes deBellard


Presentación de Espía mi bolso, mayo 2013, Feria del libro de Granada





JOSÉ LUIS CANO... en mi mesa y mis tiempos


José Luis Cano sirvió con ejemplar y generoso compromiso a la poesía y a la literatura durante toda su vida; a través, principalmente, de dos de las aventuras editoriales —de la segunda mitad del siglo XX— más importantes y decisivas para el conocimiento de muchos de nuestros más grandes poetas y escritores: la Colección Adonais de poesía y la revista bibliográfica de ciencias y letras Ínsula. Su prolija labor como crítico eclipsó quizá su obra como poeta, iniciada con la publicación en 1932, en la revista valenciana Murta, de dos breves composiciones —«Abandono» y «Como un sueño»—, que ya su amigo Vicente Aleixandre —lo conoció en Málaga en 1929— se había encargado de enviar a sus directores, Ramón Descalzo y Pla i Beltrán. Su primer artículo apareció publicado en la revista Sur en 1935 bajo el título de «Surrealismo y lucha de clases».


José Luis Cano definió a la generación del 27 como la generación de la amistad y a él, de alguna forma, se le ha considerado como el hermano menor de ésta, por la estrecha y profunda relación que mantuvo con muchos de sus miembros, como bien lo demuestran, entre otras cosas, los cientos de cartas que recibió de ellos y que, como en el caso de Emilio Prados y Vicente Aleixandre, han visto su publicación de forma más o menos completa. Estos textos constituyen una prueba inequívoca y hermosa de la importancia que nuestro poeta tuvo en sus vidas, de los que dolorosamente permanecieron aquí y de los que tuvieron que exiliarse fuera de España.
José Luis Cano nació en Algeciras el 28 de diciembre de 1911, pero es en Málaga, a la que se traslada con su familia en 1924 —el padre había sido destinado como Gobernador Militar—, donde descubre la poesía gracias a Emilio Prados, que, por aquel entonces, dirigía junto a Manuel Altolaguirre la revista Litoral. La figura de Prados —doce años mayor que él— fue decisiva en la formación humana, estética y poética de José Luis, como mentor literario y como amigo. Prados —a quien conoce en 1928 gracias a Darío Carmona— le regala los primeros libros de poesía que ven la luz en la imprenta Sur: Lorca, Aleixandre, Cernuda, Juan Ramón, Antonio Machado, Rubén Darío, etc.; y mantiene charlas casi diarias con él, en las que le habla de su amistad con Lorca, de san Juan de la Cruz —su poeta preferido—, del amor, de la belleza, de la muerte, de su elevado concepto de la poesía, de la literatura, de todo aquello en lo que se asienta la vida y que marcarán notablemente 

En este sentido, el profesor José Carlos Mainer acierta cuando dice que Cano concebía la literatura «como la más alta expresión de la vida humana y como el lugar casi físico donde podían encontrarse los cómplices de su fe en ella».1 Quienes han tenido la inmensa fortuna de compartir su amistad, coinciden en esta rotunda apreciación sobre su personalidad. José Luis vivió vocacionalmente entregado a la palabra, a la poesía, como único elemento de salvación. En una breve nota biográfica manuscrita de junio de 1943 —que conservo— confiesa:
Desde 1931 vivo en Madrid. A pesar de que me gusta poco estudiar, tengo la carrera de Derecho y la de Filosofía y Letras. Hoy soy casi feliz, porque puedo seguir la máxima juanramoniana «amor y poesía cada día». Si algún día pierdo ambos, me iré de pescador a cualquier playa de mi tierra. [...] Trabajo bastante, en cosas que me gustan, y en otras que no me gustan nada. Dirijo la colección poética Adonais, y colaboro en las revistas de poesía Corcel2 y Garcilaso. Soy becario del Consejo Superior de Investigaciones, y empleado —mal empleado, naturalmente— en una gran empresa.3 He publicado un solo libro de versos Sonetos de la bahía. Tengo otro inédito, Voz de la muerte —19391940—, y otros dos en preparación , a los que no les he puesto todavía título. Mi sueño es irme a vivir al litoral andaluz. Vivir allí el amor y la poesía».

1 “José Luis Cano en su Ínsula, Almoraima, n.º 22, Algeciras:Cádiz, octubre 1999, p. 37.

2 Revista valenciana (1942) dirigida por Ricardo Blasco y en la que colaboró con el seudónimo de Adrián Dale. Entre sus animadores estaban José Luis Hidalgo, José Hierro, Jorge Campos, Vicente Gaos, etc.

3 En septiembre de 1939 realizó las oposiciones a oficial administrativo de la CAMPSA, donde obtuvo el puesto de bibliotecario, del que se jubilaría voluntariamente en 1972.






Centenario de José Luis Cano ( II )



EDUARDO GALEANO, DERECHO AL DELIRIO Y LOS NADIES


Sueñan las pulgas con comprarse un perro
y sueñan los nadies con salir de pobres,
que algún mágico día
llueva de pronto la buena suerte,
que llueva a cántaros la buena suerte;
pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy,
ni mañana, ni nunca,
ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte,
por mucho que los nadies la llamen
y aunque les pique la mano izquierda,
o se levanten con el pie derecho,
o empiecen el año cambiando de escoba.

Los nadies: los hijos de nadie,
los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados,
corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos,
rejodidos:

Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones,
sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican cultura, sino folklore.
Que no son seres humanos,
sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal,
sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies,
que cuestan menos
que la bala que los mata.