3/31/13

MICROCUENTOS ( II )

Recojo una cita curiosa de Juan Ramón Jiménez en su libro IDEOLOGÍA  (1897-1954) publicado en Barcelona en 1990 (Anthropos). Ahí recoge muchos de sus aforismos.

-"Ser breve, en arte, es, ante todo, suprema moralidad"

Como ejemplo de la maestría del autor granadino Ángel Olgoso (os dejo un enlace a una reseña de su nuevo libro "Las frutas de la luna" "Frutas de la luna")

TACONES DE AGUJA

Las mujeres regresan a sus hogares. Transidas de un cansancio cuadrúpedo, acorchado, universal, se dejan caer sobre mullidas superficies, se apresuran a sacarse los zapatos dolorosamente prietos, y es entonces cuando uno podría percatarse de su femenina e inmemorial impostura: silbando para disimular, las mujeres extraen del calzado esos pies sin dedos ni uñas, esas extremidades de una sola pieza y forma idéntica a los zapatos de tacón, esas pezuñas tiernas, inusitadas, centáuricas, que ocultan taimadamente desde su nacimiento. 

*De la antología (Sea breve, por favor, 2)

LA TACITA de José María Merino.

He vertido el café en la tacita, he añadido la sacarina, remuevo con la cucharilla y, cuando la saco, observo en la superficie del líquido caliente un pequeño remolino en el que se dispersa en forma elíptica la espuma del edulcorante mientras se disuelve. Me recuerda de tal modo una galaxia que, en los cuatro o cinco segundos que tarda en desaparecer, imagino que lo ha sido de verdad, con sus estrellas y sus planetas. ¿Quién podría saberlo? Me llevo ahora a los labios la tacita y pienso que me voy a beber un agujero negro. Seguro que la duración de nuestros segundos tiene otra escala, pero acaso este universo en el que habitamos esté constituido por diversas gotas de una sustancia en el trance de disolverse en algún fluido antes de que unas gigantescas fauces la beban.

AMOR (I) de Raúl Brasca

A ella le gusta el amor. A mí no. A mi me gusta ella, incluido, claro está, su gusto por el amor. Yo no le doy amor. Le doy pasión envuelta en palabras, muchas palabras. Ella se engaña, cree que es amor y le gusta; ama al impostor que hay en mí. Yo no la amo y no me engaño con apariencias, no la amo a ella. Lo nuestro es algo muy corriente: dos que perseveran junto por obra de un sentimiento equívoco y de otro equivocado. Somos felices.

AMOR (II) de Raúl Brasca

Pretende que yo estoy enamorada del amor y que a él solo le interesa el sexo. Dejo que lo crea. Cuando su cuerpo me estremece, lo atribuye a sus muchas palabras. Cuando mi cuerpo lo estremece, lo atribuye a su propio ardor. Pero me ama. Y no lo saco de su engaño porque lo amo. Sé muy bien que seremos felices lo que dure su fe en que no nos amamos. 


MUJER PORTÁTIL de Rogelio Guedea


Una mujer que aprenda mi nombre a besos cada día. Mujer que ronque como roncan las notas de un bandoneón. Mujer duplicado de mis llaves. Mujer hoja del árbol que soy; palabra de cuanto hablo. Una mujer que no tenga país de origen. Que cuando diga su nombre: llueva.

CANCIONES QUE SON POEMAS



"DE HABERLO SABIDO" de QUIQUE GONZÁLEZ Y REBECA JIMÉNEZ


De haberlo sabido
no hubiera dado todo en un principio
no hubiera sido la noche en tu espalda
ni congelándote de frío.
De haberlo sabido
me hubiera ido sin decirte nada
no hubiera sido tan duro contigo
no hubiera habido corazón en la garganta

Peor que el olvido
fue frenar las ganas de verte otra vez
peor que el olvido
fue volverte a ver

Me sobran Motivos
pero me faltas tú sobre la cama

y ahora que las calles están llenas de bandidos
cuando necesito de tu madrugada
cuando ya te has ido
cuando me parte en dos de una tajada
no hubiera dudado en quedarme contigo
de haber sabido que no me esperabas




"VOLVEREMOS" de PEDRO PASTOR con el violín de Paco Clavijo 


"AGUAS ABRIL" de Luis Pastor, cantada con Javier Ruibal
"¿QUÉ FUE DE LOS CANTAUTORES?"  de su último disco

¿QUÉ FUE DE LOS CANTAUTORES?


Éramos tan libertarios,
casi revolucionarios
ingenuos como valientes,
barbilampiños sonrientes
lo mejor de cada casa.
Oveja negra que pasa
de seguir la tradición
balando a contracorriente

de la isla al continente.
Era la nueva canción. 

Éramos buena gente,
paletos inteligentes,
barbudos estrafalarios,
obreros, chicos de barrio,
progres universitarios,

soñando en una canción,
y viviendo la utopía
convencidos de que un día
vendría la revolución.


Aprendiendo a compartir
la vida en una sonrisa,
el cielo en una caricia,
el beso en un calentón,
fuimos sembrando canciones
en esta tierra baldía,
y floreció la poesía
y llenamos los estadios
y en muchas fiestas de barrio
sonó nuestra melodía.


Tardes y noches de gloria
que cambiaron nuestra historia.
Y este país de catetos,
fascistas de pelo en pecho,
curas y monjas serviles,
grises y guardias civiles,
funcionarios con bigote
y chusqueros con galón,
al servicio de una casta
que controlaban tu pasta
tu miedo y tu corazón.

Patriotas de bandera,
españoles de primera,
de la España verdadera
aquella tan noble y fiera
que a otra media asesinó
brazo en alto y cara al sol,
leales al movimiento
a la altura y al talento
del pequeño dictador
que fue Caudillo de España
por obra y gracia de dios.

Toreando en plaza ajena
todo cambió de repente,
los políticos al frente
de comparsa y trovador.
Se cambiaron las verdades:
"tanto vendes tanto vales",
y llegó la transición:
La democracia es la pera.
Cantautor, a tus trincheras
con corona de laurel
y distintivo de honor
pero no des más la lata
que tu verso no arrebata
y tu tiempo ya pasó.



¿Qué fue de los cantautores?
Preguntan con aire extraño
cada cuatro o cinco años
despistados periodistas

que nos perdieron la pista
y enterraron nuestra voz.
Y así van para más de treinta
con la pregunta de marras
tocándome los bemoles
Me tomen nota señores
que no lo repito más: 

Algunos son diputados,
presidentes, concejales,
médicos y profesores,
o ejerciendo asesoría
en la sociedad de autores.

Otros están y no cantan,
otros cantan y no están.
Los hay que se retiraron,
algunos que ya murieron
y otros que están por nacer. 
Jóvenes que son ahora
también universitarios,
obreros, chicos de barrio
que recorren la ciudad.
Un Cd debajo el brazo,
la guitarra en bandolera,
diez euros en la cartera,
cantando de bar en bar.

O esos raperos poetas
que es su panfletos denuncian
otra realidad social.

¿Y mujeres? Ni se sabe.
Y sobre todo si hablamos
de las primeras gloriosas
que tuvieron los ovarios
y el coraje necesario
de subirse a un escenario
de aquella España casposa.


¿Qué fue de los cantautores?
Aquí me tienen señores
como en mis tiempos mejores
dando al cante que es lo mío.
Y aunque en invierno haga frío
me queda la primavera,
un abril para la espera

y un Grandola en el corazón.

¿Qué fue de los cantautores?
Aquí me tienen señores
aún vivito y coleando
y en estos versos cantando
nuestras verdades de ayer
que salpican el presente
y la mierda pestilente
que trepa por nuestros pies. 


¿Qué fue de los cantautores?
De los muchos que empezamos,
de los pocos que quedamos,
de los que aún resistimos,
de los que no claudicamos,
aquí seguimos.
Cada uno en su trinchera
haciendo de la poesía

nuestro pan de cada día.
Siete vidas tiene el gato
aunque no cace ratones.

Hay cantautor para rato.
Cantautor a tus canciones.
Zapatero a tus zapatos

En este enlace está su página oficial ¡no os lo perdáis! 
Qué fue de los cantautores? es también un recuerdo, un homenaje y un agradecimiento a los que se fueron, como queda patente en la dedicatoria del álbum: "A todos los compañeros cantautores que ya no están, pero que nos dejaron su ejemplo, su compromiso y sus canciones: Ovidi Montllor, Carlos Cano, Chicho Sánchez Ferlosio, Hilario Camacho, Imanol, Labordeta, Quintín Cabrera, Mikel Laboa¿". Para combatir el olvido.



"SOY" del cantautor extremeño. 



ELOGIO DE LA LECTURA



ELOGIO DE LA LECTURA  Álvaro Mutis, 2007

       Leer un libro es volver a nacer. Es el camino para apropiarnos de un mundo y de una visión del hombre que, a partir de ese momento, entrar a formar parte de nuestro ser. Una lectura disfrutada con riqueza y plenitud es la conquista más plena que puede hacer un hombre en su vida. Hay una condición esencial que hará que este regalo de los dioses sea para siempre.

       La lectura debe causarnos placer

Un placer que venga de los más hondo del alma 

DOS POEMAS Y UNA CANCIÓN


Comparto un regalo que nos hizo Iona Gruia por facebook. Este poema tiene algo especial. Para quien no la conozca os paso un enlace a una reseña de Fernando Valls en su magnífico blog. Os dejo sus palabras: 


He descubierto un libro de poemas fabuloso, "Yo que tú. Manual de gramática y poesía" (Difusión, 2012), de Juan Vicente Piqueras. Ahí va un poema para enamorados declarados o secretos, un poema para saltar a los mejores abismos, un poema al que nadie podrá resistirse, un poema que llevo una hora declamando una y otra vez por la casa:

Yo que tú

Yo que tú me amaría, llamaría,
no perdería el tiempo, me diría que sí.

No dudaría más, escaparía.

Daría lo que tienes, lo que tengo,
por tener lo que das, lo que me dieras. 
Me soltaría el pelo, lloraría
de gozo, cantaría descalza, bailaría,
le pondría a febrero un sol de agosto,
moriría de gusto, no pondría
ningún pero a este amor, inventaría
nombres y verbos nuevos
, temblaría
de miedo ante la duda de que fuese
sólo un sueño, me iría
para siempre de ti, de allí, conmigo.
Yo que tú me amaría.
Me diría que sí, me faltaría
tiempo para correr hasta mis brazos,
o al menos, que sé yo, respondería
a mis mensajes, a mis tentativas
de saber qué es de ti, me llamaría, 
qué va a ser de nosotros, me daría
una señal de vida, yo que tú.





NO INÚTILMENTE                         

 La memoria y los signos, de José Ángel Valente

Contemplo yo a mi vez la diferencia
entre el hombre y su sueño de más vida,
la solidez gremial de la injusticia,
la candidez azul de las palabras.

No hemos llegado lejos, pues con razón me dices
que no son suficientes las palabras
para hacernos más libres.

Te respondo
que todavía no sabemos
hasta cuándo o hasta dónde
puede llegar una palabra
,
quién la recogerá ni de qué boca
con suficiente fe
para darle su forma verdadera.

Haber llevado el fuego un solo instante
razón nos da de la esperanza.

Pues más allá de nuestro sueño
las palabras, que no nos pertenecen,
se asocian como nubes
que un día el viento precipita
sobre la tierra
para cambiar, no inútilmente, el mundo.