4/04/12

PAISAJES SONOROS, en el FEX

A finales de junio participé con Ángeles Mora, Trinidad Gan y otros amigos en el Festival de Música y Danza. Nuestra asociación de DIENTE DE ORO (¡¡ os remito al blog!! que aparece en mis paseos) colaboró con Poesía.

La casa de los Tiros se llenó de sonidos de ciudades y leimos versos que nos habían inspirado estos sonidos. La urbe grita, sin duda, con oídos poéticos se puede transformar en algo que nos toque por dentro.

(La imagen corresponde a Santander, pero podría ser cualquiera...)



Y sigo con buena música de Jorge Drexler y Pedro Guerra

TXTS que quedaron dormidos

(PRUEBA A BUSCAR EL POEMA)    Lo descubrí en el taller de Ana Rosetti.


SINTAXIS DE AMOR


No me pidas que conjugue
tus verbos irregulares
que siempre el imperativo
termina por dominar.
Y perderemos los modos
buscando el condicional.
No me pidas oraciones
y que ordene el predicado,
por falta de conjunciones
pierdo la coordinación.
Sin atributos no tengo
ni sujeto para amor.
Déjame en tus adjetivos
y en tu cópula del beso,
los pronombres posesivos
terminan sentando mal.
Es más útil en futuro,
para usar el imperfecto,
de las personas del verbo
la primera del plural.
Hay amor intransitivo
sin complemento directo
donde los circunstanciales
no tienen preposición.
Y buscan el subjuntivo
implorando una oración.
Pero busco la semántica
en lo propio de tu nombre,
casi siempre los comunes
no nos entran en razón.
Entre el género y el número
no encontramos distinción.
Llévame en tu lenguaje
a la estructura profunda,
pienso en las superficiales
y no tengo en qué pensar.
De entre todos los modales
prefiero el indefinido,
y para jugar contigo
el arte de conjugar.






8/23/11

UNA RACIÓN DE ANTOLOGÍA

En la magnífica antología Y habré vivido (Poesía andaluza contemporánea), editada por el Centro Cultural de la Generación del 27 de Málaga en mayo de 2011, he disfrutado magníficos poemas. Comparto ahora algunos:

LOS ADIOSES
Mira las cosas. Déjalas dispuestas
para el momento infiel del abandono:
el poso del café dibujando un destino
al término de tazas infundadas,
los libros rebuscados reflejándose
en la quietud atenta del espejo,
plata y bambú en el bastón insomne,
la escritura distante y detenida
entre los trazos que labló la pluma,
sobre el papel salvado de las aguas,
las fotos que vigilan el instante,
las cartas que contienen su respuesta,
la música que asciende y descompone
el rostro del azar con su armonía.
Prepara lentamente tu equipaje,
orgullo en tu mirada, el tacto, el gesto,
y di adiós al adiós de tantas cosas.                              El paisaje infinito, 92, JUAN LAMILLAR




EN EL PLACER MÁS ALTO
¿Cómo resucita, con qué palabras,
lo que hace un instante ha sucedido?
El roce de tu piel, los labios húmedos,
nuestra afanosa entrega,
el esplendor obsceno de los cuerpos
en el placer más alto,
la mañana llamando a los cristales,
nosotros desoyendo sus pasos entreabiertos (...)
¿Con qué frases alzar qué muro contra el tiempo,
y que guarde a la vez tu voz alegre,
mis manos apretando tu cintura?
Hace sólo un instante. En el reposo,
vuelven los gestos, las caricias,
palabras que recuerdan la desnudez, las playas,
el sol que resbala entre tus pechos.
Vuelve también, entre el fervor, la sombra,
el temor a lo oscuro impronunciable,
pero a tu lado otra vez miro el mar,
que está lejano, que quizá no exista,
porque somos tan sólo tú y yo en contra del tiempo,
y regresa mi boca al surco de tu espalda
y me buscan tus labios nuevamente
y todo recomienza y las apalabras
dicen un porvenir que ya ha pasado.                           Lecciones del tiempo, 98, JUAN LAMILLAR


SIESTA
Nadie sabe qué músicas se debaten debajo
de la carne o del sueño.
A veces, cuando duermes,
apoyo la cabeza en tu regazo
y escucho el remolino de tu sangre, los ruidos
de la selva que encierra tu piel como un secreto.
Un viento recorre por dentro, despertando
un bullicio de hojas e insectos. Suben voces,
crujidos en la hierba, y alas frágiles
surcan el cielo tibio de tu vientre:
mariposas de agua y de torrente, azules
libélulas, alondras de líquido plumaje.

Y nadie sabe.                                                  Tratado de cicatrices, 2006, JOSEFA PARRA



MÁS RAZONES PARA LA ESCRITURA
Qué inmensa la tristeza de un cuerpo que has amado,
qué abandono tan cruel su peso entre las sábanas
señalando inequívoco las ausencias futuras:
la muerte, el desamor, la enfermedad, el tiempo.
Perfecto en su belleza de un instante. Inasible.
No hay modo
de reternerlo así. Ni las palabras
podrían suspender esa condena
de la fugacidad: escribe y calla.
Que un verso lo sostenga en el vacío,
que milagrosamente se eternice
cuanto vas a perder.
No es suficiente
que hayas amado mucho y hasta el fondo.
Antes de que la luz se apague, escribe.
Escribe, escribe, simplemente escribe.                              La hora azul, 2007, JOSEFA PARRA

NO SÉ, QUIZÁS, SUPONGO, PERO
Como estar abrazados.
Uno se siente,
no sé,
como lleno por fuera.

Hay un ritmo en la calle
que sigue sin nosotros,
y el día pasa así,
aunque no nos afecta,
porque eres hermosa

y mi belleza tiende hacia la tuya.

Ahora ya lo sé,
te he comenzado un poema
y lo escribo despacio
cuando estamos aquí,
en el hueco entre nosotros.                                            BERNIER

8/19/11

RECORDANDO los poemas de aquella NOCHE





Que te coma las hechuras del alma.
L. A. de Cuenca

Ojalá te colme mi aliento
nos encontremos en el ascensor
te sorprenda en sincronía.

La semifusa de tu orden
ocupe mi polisíndeton
en una marejada de palabras.

Nos acercamos en el semáforo,
en la simetría de la calle,
en los renglones de asfalto.

(Dedicado a R, siempre tan cerca)




**Perdida en el suburbio del sofá
escucho eco de conversaciones:
corazón con agujero negro
pensamiento que divaga entre gritos.

Cansada de todo y nada
arrastro los vaqueros por mi cuerpo,
ya no recuerdo tus manos,
y me enfundo un abrigo sin abrazo.

El ritmo de la calle se acompasa,
música gélida y pintura en agua
para darme de bruces en el escaparate
de tanto individuo y máquina.

Un reducto de tímido sol de atardecer
vence la desidia
y un paso de peatones
me acerca al magma de otro lado.

No quiero subirme al caos de indiferencia,
bajar a los escombros del pasado,
temblar en relámpagos ocultos:
me quedo en esta oquedad desnuda.





**En el zapping de emociones

vives el vértigo agitado,
instantes intensos
que no calan tu arena.

Sonrisa en el pintalabios,
mirada furtiva en el rimel,
tus caderas infinitas
bailan al son de los deseos.

Tacones afilados entre la prisa
y no paras ante el semáforo,
tu bolso caótico aparece
al final del paso de peatones.


Llegas tarde a la cita, como siempre,
taxicómana de besos, exclamas:
“Lléveme a él, c/ Perdida, nº 0,
me espera en su abrazo”.