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11 may 2020
RECUERDO DE UNA BELLA ANTOLOGÍA EN LA QUE PARTICIPÉ
Aunque haya pasado tiempo, quiero recordar una bellísima antología en la que participé. Muy agradecida al periodista y escritor Juan Luis Tapia por incluirme. Fantásticos los participantes y las ilustraciones. En el periódico "El independiente" de Granada se comentó esta obra, podéis leerla AQUÍ(la adjunto también)
Lápices de Luna / El tacón Rojo presenta ‘Cuerp@s’, la antología dedicada a la erótica donde se hacen cuerpo estos poetas: Felipe Benítez Reyes, José Manuel Caballero Bonald, Begoña Callejón, Carmen Camacho, Yolanda Castaño, Olalla Castro, Luis Alberto de Cuenca, Luis Antonio de Villena, Silvia Gallego, Berta García Faet, Rafael Guillén, Erika Martínez, Elena Medel, Ana Merino, Luna Miguel, Andrés Neuman, Raúl Quinto, Guillermina Royo-Villanova, Pura Salceda, Sara Toro, Daniel Vázquez Barros y Manuel Vilas.
Todos ellos se enfrentan a la erótica del cuerpo, algunos de ellos lo hicieron a lo largo de su obra y otros han aceptado el reto a modo de viaje experiencial. El tacto de los versos se desliza por los espacios del deseo, de la emoción, de la memoria y del instinto. El cuerpo sin género ni número, con sexo o simplemente como ensoñación, aquella que llena el hueco del ansia que se persigue, como el nadador, que a cada brazada busca ese cuerpo de agua que desaloja. “La carne tan valiente y fugitiva”, dice Felipe Benítez Reyes, esa carne que se escapa todos los días como un puñado de arena entre las manos. Las ilustraciones de Susana Román trufan los poemas para transformarlos en una imagen limpia, en un aire de hombres y mujeres que quieren abrir esa rendija de lo oculto, en personajes que vacilan entre pubis y falos, como niños que juegan en el sueño de esos cuerpos.
“La intención ha sido hacer un buen Cuerp@, para acariciarlo, leerlo a fuego lento, y que sobre todo quede algo en el poso de la mente, una emoción, un verso, una cita, el descubrimiento de un poeta, de un estilo o de simplemente las imágenes de algunos de estos poemas”, señala en el prólogo el antólogo Juan Luis Tapia.
“Plantear una antología sobre el cuerpo, la piel, nuestra última frontera o la frontera real entre nuestros seres y todo lo demás es como intentar coleccionar mapas sentimentales del tacto o de la ansiedad perseguida de otros”, comenta el antólogo y director de Lápices de luna. Las propuestas no se han cerrado a esa connotación erótica del cuerpo como territorio del sexo, objeto de caricias y mapa continuo donde hallar los secretos del otro, sino que se abren a espacios donde ansiar y perseguir la necesidad del cuerpo. “No hay nada más erótico que el cuerpo que se desea, que ese trozo de piel prohibido que se imagina o que incluso la carnalidad de la misma vida. El eterno debate de la carnalidad y la espiritualidad, de una elevación desde esos segundos de clímax placentero producido por los cuerpos hasta el más alto de los estados e ingravidez, ese que incluso nos deja oler cómo sería la muerte, la ausencia total de los sentidos”, afirma Tapia. “He querido huir del topicazo de ese erotismo de baratillo mediático, tan manido y lleno de corsés, de exclusivas miradas del fauno masculino, de vulgares recreaciones cabareteras o de aquellos burdeles de raso con olor a moho y orín”, añade el editor. “Hay una constante, a pesar de las diferencias generacionales y estilísticas de los antologados, no se encuentra nada de ese erotismo de tuppersex convertido en mercancía pasajera, en instrumento para esconder los tabúes, de risa avergonzada y mojigata, porque aquí hay Cuerp@s emocionales”, destaca Juan Luis Tapia.
“Se les pidió a los autores seleccionados unos poemas que hablaran del cuerpo como erótica, deseo, sexualidad e incluso maternidad, por qué no. No hay nada más carnal y emocional que un cuerpo que crea otro, que genera vida, y también este se encuentra en esta antología”, comenta el antólogo sobre el proceso de construcción de ‘Cuerp@s’.
Uno de los principios de Lápices de luna, editorial que codirige Juan Luis Tapia con Blimunda Salas, se refiere a la apuesta por nombres emergentes, “el situar a autores muy consagrados en el panorama literario junto a otros que no por estar poco visibles son menos importantes y a aquellos que pertenecen a esa categoría de nuevas literaturas”. “Pero fundamentalmente -añade- lo que se pretende es un libro para sentir, para recuperar la esencia de la poesía, que es emocionar, encontrar ese poema que acompañe al lector, que se le quede a flor de piel”.
El uso de la arroba, el ‘Cuerp@s’, “quiere matizar ese concepto asexuado del cuerpo, la transcendencia del término para dotarlo de un significado más amplio y abierto que no se circunscribe a su primera acepción y a aquella que se refiere al cuerpo en su sentido troncal, porque también hay cuerpo en su misma búsqueda, en la necesidad de crearlo y de sentirlo”, concluye el antólogo.
10 may 2020
5 may 2020
RESEÑO a JOSÉ ANTONIO MESA TORÉ y su "Exceso de buen tiempo"
Publiqué esta reseña en la revista "QUIMERA" en junio de 2018. AQUÍ aparece en el índice.
"Ah, nuestra vida: / ese día de sol/ en el que
llueve". Este haiku es la puerta de entrada y aporta las claves para
adentrarnos en la lectura de este libro que se plantea como diario. La primera
parte, "Primavera tardía", narra la historia de un amor acabado y
otro que se perfila. La parte central, "Libro de familia", se centra
en el proceso de adopción de su hija en Rusia "este país en brazos de la
música, en brazos de los versos/ y la calamidad". Incluye "Aburrimientos"
que denomina "haikus domésticos"; por ejemplo: "Uñas moradas. /
El frío del otoño/ huele a lavanda" o el que hace alusión a su anterior
libro, hace 19 años,"La primavera nórdica/ como el amor, es falsa. / Y sin
embargo...". La última sección, "Con la Edad de Plata", dialoga
con poetas haciendo un homenaje y vuelve a poemas sobre el amor y la poesía.
El sol adquiere un valor simbólico desde los versos y las
citas que abren el libro hasta ser una constante: "los días en que el sol
se despertaba/ abrazando tus sueños" o "naturalmente, el sol que no
me falte/ si tengo que morirme. Tan sencillo: / desvivirme en la muerte, como
todos/ como nadie" o bien "y una palabra suya es sol entre la
niebla". Elemento que también acompaña el recibimiento de la hija:
"como príncipe victorioso ha vuelto/ el sol, y nos arroja unas monedas de
oro/ sobre el alma aterida". Sin embargo, en otra ocasión, el sol se
esconde "como un gusano tímido".
La nieve toma un valor especial cuando alude al país
"que alfombrara con nieve tu niñez" o "que sigue planeando sobre
la primavera". También se transforma en "las calles nevadas del
recuerdo" o bien en "la nieve de sus labios". El nombre ruso de
su hija significa como el poema "Nacida de la nieve" y al conocerla
"ya no habría más nieve por tus labios, / nunca más en tus ojos hablarían
las sombras".
Por otra parte, se produce un interesante juego de voces:
"Tanta felicidad no se merece/ que tú, Mesa Toré, la restituyas/ en
lágrimas contadas y fingidas". Un desdoblamiento aparece en "La
música que bailan" cuando asegura que fue otro y le recuerda como "un
pariente lejano que me llama/ de tarde en tarde a cobro revertido". Dialoga
con el "yo" de ayer y se sitúa en un hoy "serenamente vivo,
fuera siempre/ de la fiesta que sigue celebrándose/ en un atardecer del
paraíso". En esta polifonía se dirige a la amada como "mi
fermento" o a la hija como "florecilla" o "tierna brizna de
hierba". También a la madre "para que seas tú quien las lleve a su
boca".
El juego de la paradoja se manifiesta en "Mísero
Mesa Toré": "en las noches ninguna noche el sol/ brillará para ti, y
la primavera/ ninguna primavera reverdece/ si es ya falso el amor que es
verdadero". También en "un vago recuerdo del futuro" o "más
recuerdos tenemos que memoria". La voz poética pone nombre a esas
"paradojas rituales de la vida en común" y el fenómeno ambivalente
vuelve a aparecer cuando le indica a su hija que la espuma tan hermosa "es
también canto fúnebre" o que "el exceso de belleza linda con el infierno".
También en "sellamos una alianza, fundamos un futuro/ hermoso pero
incierto".
En cuanto al título el sujeto lírico alude a " tu
copa de buen tiempo" y al exceso de belleza, de deseo, de trabajo. En otro
poema "La voz del poeta (Brines)" escribe: "prefiriendo el
exceso de buen tiempo/ al mundo de tiniebla que habita en el poema". En
este sentido el último poema del libro "Alfiler y mariposa" recoge
una reflexión sobre la propia escritura que planea en todo el libro: "Quien
clava el alfiler en una mariposa, / ¿atrapa la Belleza o tan solo es el dueño/
de un hermoso cadáver". Concluye:"al apagar la lámpara ningún placer
se iguala/ a ver cómo en los dedos fosforece/ -tan frágil y tan breve- el oro
virginal de una quimera".
Se trata de un libro brillante y lúcido, nutrido de vida
y literatura, que aporta un sello personal al panorama poético actual.
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