29 ene. 2012

GEOGRAFÍA FEROZ, de DANIEL CUNDARI

Inicié este 12 -que intuyo bello- con una cita en la poesía de Daniel Cúndari, el 12 en el palacio de las Gabias. Este amigo italiano con el que hemos compartido tantos cartones, risas, copas y proyectos... Dejo una muestra de su último libro: GEOGRAFÍA FEROZ

LA PALABRA
Como el epicentro de un pequeño terremoto,
como una onda que se derrama y explota,
la palabra me invade.

Se apodera de mi tierra,
alumbra las esquinas de mis sienes,
me quita la comida, me aumenta la sed,
se enamora de mis amantes, se despeña,
se bebe el vino, el ron, las cervezas.

Bailotea y descansa exhausta sobre mi pecho,
ronca mientras tiene pesadillas al lado de mi oreja,
se desplaza de un lugar a otro sin sentido.

Pero al llegar la madrugada abandona el campo,
me deja desnudo con mi melancolía, hambriento,
sin ganas de moverme, harto de vicios y deseos,
inerme en medio de la batalla.

Como un terremoto que ya se ha ido,
como el mar que devoró el litoral,
la palabra se rinde y se entrega a mi enemigo,
a mi hermano -el silencio-.

(...) Yo, que me enamoraba de todo
lo que hubiera podido parecerse
a un sueño.

APRESÚRATE PAUSADAMENTE.

(...) y no dejar que alguien me seduzca,
y empiece a enamorarme de una piel distinta,
de otras manos sutiles o de una nuca fina.

Merece la pena abdicar de uno mismo,
suicidarnos mirándonos a los ojos
y decidir de una vez por todas
que es honesto traicionarse,
que es justo hacer el amor por la calle
                             -el amor de los gatos-
manifiesto y absurdo.

(...) Entonces,
merece la pena apartar el tiempo
y quererse de veras, saber fingir un beso.

EN LA TIERNA MAFIA DE TUS OJOS.
Te amo con el estilo de un mafioso.
Cuando te miro trabajo
y te compro los ojos.
Con un fusil en la mano,
el corazón en la otra,
en un imposible dialecto
blasfemo.
Te mato.
Te pido perdón.

Pero al llegar la madrugada,
te devuelvo la vida otra vez
y me suicido.

En este mundo donde todos
se creen poetas.
Incluso los poetas.

EXTINGUIRSE Y SEGUIR VIVIENDO.

Y pensar en dejar todo,
ausentarme en la literatura
persiguiendo los pasos débiles
de las hojas en fuga.

¿No os parece la poesía
un presunto muerto que regresa?

Si este muerto ha sabido morir
y revivir otra vez en sus palabras,
hacerse sitio allí donde merece.

En un bar asqueroso, en una boca,
en un circo, en un vaso de ron de caña,
en la cama aún fría que va a quemarse,
bajo la falda misteriosa de unas piernas.

1 comentario:

  1. Ferozmente llegan ganas de leer más.

    Gracias por compartir.

    Abrazo

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